Salida de la plaza
Angel María Cortellini Hernández

Salida de la plaza

1847
  • Óleo sobre lienzo

    40 x 31 cm

    CTB.1995.137

  • © Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Compañero del lienzo que representa a Francisco Montes «Paquiro», antes de una corrida, hoy también en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza (p. *), ambos formaban parte de una pequeña serie con otras dos escenas tituladas, respectivamente, Despedida del picador antes de la corrida y El baile, de idéntico formato y firmadas todas ellas en Cádiz en 1847; conjunto desgraciadamente desgajado en la actualidad.

El cuadro representa el momento de la multitudinaria salida del gentío al finalizar una corrida de toros por una angosta calle que va a dar a la plaza, cuya silueta se vislumbra al fondo. Hacia el primer término camina con su pareja la misma joven que en el cuadro compañero se disponía a servir un vaso de vino a «Paquiro», y que ahora se pasea agarrada del brazo de un gallardo mozo de largas patillas, impecablemente vestido con traje corto, y que porta una larga vara en su mano izquierda. La mujer atiende arrobada su conversación, mientras pasan junto a un puesto de buñuelos situado en una esquina de la calle, resguardado a la sombra. El resto de los bulliciosos personajes que pueblan la escena apenas están esbozados, centrándose así la atención del espectador en la pareja protagonista.

Ángel María Cortellini es conocido fundamentalmente por su faceta como correcto retratista, en la estela del purismo elegante y afectado impuesto en la corte isabelina por el gran maestro Federico de Madrazo; labor por la que gozó de cierto reconocimiento en su tiempo y que sería su fuente fundamental de ingresos. Sin embargo, no es menos interesante su actividad como pintor de escenas de costumbres, en las que, por otra parte, muestra su estilo más personal y de las que estas estampas taurinas son excelente testimonio, guardándose además en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza otras dos pinturas de este género firmadas en estos mismos años por el artista, y procedentes de la colección Urquijo.

En ellas pueden advertirse las características habituales en este tipo de pintorescas escenas de costumbres que marcaron decisivamente la pintura romántica andaluza, definidas por el tipismo anecdótico de sus argumentos, su colorido brillante y su gusto por el detalle en la descripción de tipos e indumentarias. Sin embargo, los cuadros de este género pintados por Cortellini presentan unos rasgos estilísticos muy personales que demuestran su sólida formación académica, apreciables sobre todo en el modelado rotundo del volumen de los personajes, especialmente evidente en el presente lienzo, en el que se advierte un tratamiento plástico radicalmente distinto entre la pareja principal y el resto de las figuras, así como en sus considerables proporciones dentro de las escenas, que les concede un protagonismo absoluto frente al entorno escenográfico en que se desenvuelven, reducido a una simple referencia espacial.

Por otra parte, son muy característicos de este artista sus modelos humanos, particularmente los femeninos, de rostro ovalado, nariz larga, ojos grandes y boca breve, mostrando siempre, incluso en este tipo de obras menos trascendentes, un particular refinamiento técnico en el que asoman sus considerables facultades como artista, y que puede advertirse sin dificultad en aspectos como la descripción de los ropajes y el modelado de sus pliegues o en la contenida expresión gestual de las figuras a las que, aun tratándose de tipos populares, logra infundir una sutil elegancia, huella todo ello de las rigurosas enseñanzas académicas en las que forjó su estilo.

José Luis Díez