Vista del puerto de Málaga
Guillermo Gómez Gil

Vista del puerto de Málaga

1896
  • Oleo sobre lienzo

    56 x 105 cm

    CTB.2002.25

  • © Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Gómez Gil, conocido sobre todo por las marinas que tomó desde las costas malagueñas y gaditanas, fue autor también de varias vistas del puerto de Málaga. Así, en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1892, cuatro años antes de firmar esta obra de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, presentó una Vista del puerto de Málaga de dimensiones casi idénticas a este lienzo y el mismo año de 1896, en la Bienal del Círculo de Bellas Artes, mostró otra pintura que, con el genérico título de Marina, representaba una vista de las mismas características, de la que se hizo eco la crítica. Además, en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza se conserva otra vista de Málaga desde un punto muy parecido a ésta (p. *), fechada en 1899, que corrobora su interés por captar esta imagen de la ciudad vista desde el mar. En este caso, se trata de una representación tomada desde el lado derecho del puerto, junto al faro. Al fondo puede verse el viejo muelle de la ciudad que, sólo un año después, en 1897, terminaría de renovarse por completo. Tras el muelle, pueden intuirse, descritos con pinceladas breves e imprecisas, los edificios más emblemáticos del perfil de la ciudad desde el mar, como el Palacio de la Aduana, mientras que a la izquierda del lienzo se divisa, ya a lo lejos, la cercana población de Torremolinos.

En el primer término, un marinero arregla los aperos de pesca de su barca, anclada en el espigón, y surcan las aguas portuarias algunas modestas embarcaciones de vela. En una pequeña embarcación aparece una pareja que se pasea por el mar en una barca, en compañía del remero que les guía entre los barcos del puerto en lo que parece, quizás, una excursión romántica. Gómez Gil solía pintar escenas de esa naturaleza asiduamente para el comercio, y en cierto modo este cuadro respondería a dicho interés añadido para su venta. Que el lienzo esté enriquecido por el reconocible fondo de la ciudad malagueña lo haría especialmente apetecible a la burguesía de la ciudad. Pero tras los amorosos paseantes se divisa un enorme crucero acorazado de la Armada española que parte del puerto andaluz y que redunda precisamente en el reconocimiento de la actividad portuaria de la capital andaluza en sentido menos pintoresco. Los cruceros eran buques de guerra muy veloces y la Armada española había encargado la construcción de varios poco antes de pintarse el cuadro, por lo que la presencia de uno de ellos en el puerto de Málaga poseía un atractivo aún más llamativo. Todos ellos fueron de parecido aspecto al del barco pintado en este lienzo, pero la poca precisión descriptiva de Gómez Gil no permite saber de cuál se trata.

Realizado con una técnica sintética y rápida, Gómez Gil optó por simplificar la información iconográfica más relevante, como la de los edificios de la ciudad o la de los atractivos elementos constructivos de la embarcación militar, para concentrar todo el interés estético de la pintura en las calidades vítreas del agua del mar y en la factura efectista de las nubes del cielo.

Carlos G. Navarro