Tocando la guitarra
Joaquín Sorolla y Bastida

Tocando la guitarra

c. 1889
  • Acuarela sobre cartón

    40 x 54,5 cm

    CTB.1994.26

  • © Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Dentro de la producción artística de Sorolla las acuarelas forman un conjunto poco conocido para los no estudiosos de su obra, y sin embargo tienen importancia por su número y por lo que suponen para el artista, ya que gracias a ellas aumentan los escasos ingresos en sus primeros años de casado.

En 1884, con 21 años, Sorolla obtiene, mediante oposición convocada por la Diputación de Valencia, su plaza de pensionado en Italia, tomando posesión en los primeros días del año 1885. Su pensión se prorrogará hasta mediados de 1889, fecha en la que regresa a España. En los primeros años se establece en Roma y tras su fracaso en la Exposición Nacional de Madrid de 1887 con el cuadro El entierro de Cristo (obra destruida de la que se conservan unos pequeños fragmentos en el Museo Sorolla), se traslada a Asís, donde regresa, tras su boda con Clotilde García del Castillo en septiembre de 1888, para pasar su último año de pensionado.

De estos años en Italia, y sobre todo del período en Asís, proceden un gran número de obras, fundamentalmente acuarelas y pequeños óleos, con temas costumbristas, orientalistas, clásicos... según los gustos del momento, y entre las que se encuentra Tocando la guitarra.

Gran parte de las acuarelas pintadas por Sorolla entonces son consecuencia de los encargos del pintor alcoyano Francisco Jover Casanova (1836-1890). No sabemos si es en Italia, o en su corta estancia en Valencia, a causa de su boda con Clotilde, donde Sorolla entra en contacto con este pintor y comerciante, por intermediación del cual numerosos artistas introducían sus pinturas en el mercado hispanoamericano y fundamentalmente en el bonaerense. La mediación de Jover en la venta de acuarelas y pequeños óleos la conocemos a través de un pequeño cuaderno en el que la mujer del artista, Clotilde, anotaba todos los ingresos. En este cuaderno, que se encuentra en el Museo Sorolla y que se inicia en Asís en 1888, el año de su boda, se reseñan como vendidas al «Sr. Jover» 12 acuarelas por las que Sorolla cobra entre 150 y 250 pesetas. La última acuarela vendida a Jover es de 1890, año en que este último muere. De esta corta relación comercial entre los dos artistas surgiría la admiración de Jover por Sorolla, hasta el punto de que cuando el primero muere, y por su expreso deseo, encargan al joven Sorolla que concluya la obra La jura de la Constitución por la reina regente María Cristina, que estaba pintando Jover para el palacio del Senado.

Según este cuaderno familiar, el total de acuarelas vendidas entre los años 1888 y 1890, fechas en las que se sitúa Tocando la guitarra, son 17. Y según la misma fuente de información, las vendidas en fechas posteriores son también 17, siendo la última anotación del año 1902. Si a éstas sumamos las regaladas por el artista y las que se mantuvieron en la familia, algunas de las cuales se conservan en el Museo Sorolla, el número supera ampliamente las 50.

Hay dos acuarelas en las que aparece la misma silla que se encuentra a la izquierda de las dos figuras de Tocando la guitarra, una es Pidiendo limosna, pintada y fechada en 1888, que se encuentra en una colección particular de Buenos Aires, y La hilandera, pintada y fechada en 1889, regalada por el pintor a su cuñado Juan Antonio García del Castillo, que se halla también en una colección particular.

En esta acuarela, mal titulada Valencianas con guitarra, ya que los vestidos de las modelos no son valencianos, el antepecho de la pared es de azulejería como en casi todas las acuarelas costumbristas de estos años y como ocurre en la serie de acuarelas, también costumbristas, pintadas diez años después. La modelo de la derecha, que está tocando la guitarra, podría ser su mujer. Es también habitual en este tipo de acuarelas, y sobre todo en las de costumbrismo valenciano, encontramos a su mujer posando como modelo. En este caso sería aún más lógico, ya que la obra fue dedicada y regalada a la hermana mayor de Clotilde, Ana García del Castillo, casada con Joaquín Martínez Imbert en 1880.

Las medidas de las acuarelas de estos años varían mucho, siendo la de menor tamaño de 40 x 23 cm y la de mayor tamaño de 56 x 95 cm. La firma, con la erre y la a mayúsculas y con la rúbrica en forma de v tumbada, es característica de sus primeros años como pintor, y nos la encontramos fundamentalmente entre 1883 y 1889. A partir de esta fecha será muy raro encontrar firmas con esta peculiaridad.

Aunque no cuestiono la calidad de las acuarelas de Sorolla, sí es verdad que sus avances como acuarelista serán mucho más limitados que como pintor al óleo y que acabará por sustituir su faceta de pintor de acuarelas por la de pintor de gouaches en fechas ya avanzadas, consiguiendo así, a pesar de su limitada producción, obras de gran calidad y fuerza expresiva.

Tocando la guitarra pasó de la familia Martínez Imbert-García a una colección particular valenciana, siendo subastada en Sotheby’s Madrid el 31 de mayo de 1988, con una estimación de 4 a 6 millones de pesetas. En 1994 fue adquirida para la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en la Galeria d’Art Gothsland.

Blanca Pons-Sorolla