Rosaleda
Gonzalo Bilbao Martínez

Rosaleda

s.f.
  • Óleo sobre lienzo

    65 x 86 cm

    CTB.2012.5

  • © Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

El paisaje sería uno de los géneros más importantes dentro de la producción pictórica de Gonzalo Bilbao (1860-1938). En especial, el tema del paisaje natural se había convertido en el género de moda en la pintura española de finales de siglo, fundamentalmente por la influencia del impresionismo francés. Asimismo, el paisaje era uno de los temas preferidos del pintor. Cultivaría todas las tipologías de paisaje: urbano, rústico, marinas, y no sólo de Andalucía sino de otros lugares españoles y extranjeros, lo que le convertiría en uno de los paisajistas más importantes de su tiempo.

Dentro de la tipología de paisaje urbano, el paisaje de jardines sería una de las especialidades del pintor dentro del género. Estas obras pintadas al aire libre forman parte de la serie de pinturas muy diversas dedicadas a los jardines. Por lo general estos cuadros no están fechados, pero se realizaron aproximadamente en torno a 1900. En particular los jardines andaluces, y en concreto los patios con fuentes, estanques y plantas, serían los protagonistas de sus pinturas. Realizaría varias series de los Jardines del Alcázar de Sevilla y del Claustro mayor del convento de la Merced de Sevilla (actual Museo de Bellas Artes), y de pequeños patios de la misma ciudad.

El cuadro Rosaleda de la Colección Carmen Thyssen- Bornemisza escapa al arquetipo de jardín andaluz que venía representando el artista. A diferencia de otras obras, no muestra un jardín completo, sino un fragmento del mismo. Las rosas florecidas son las protagonistas de la obra. En primer término, ocupando la mayor parte del cuadro pictórico y encuadrado en la parte derecha, se sitúa un gran rosal colmado de flores rosas y blancas. A la izquierda de la composición se sitúa un pequeño sendero que conduce al resto del jardín, repleto de rosales y árboles. En la parte superior izquierda del cuadro se esboza un pequeño fragmento de cielo de color azul claro. El manejo del color es absolutamente magistral, dominando los tonos rosados, malvas y blancos de las rosas en plena floración. Los contornos están ligeramente esbozados, fundiéndose en el conjunto de la vegetación. La técnica de Gonzalo Bilbao en esta obra es muy similar al estilo del más puro impresionismo y presenta ciertas similitudes con la obra de la misma temática realizada por Claude Monet, o a las obras luministas de Joaquín Sorolla.

María Luisa García Serrano