Muñeca abandonada
Emilio Sala Francés

Muñeca abandonada

s.f.
  • Óleo sobre lienzo

    33,2 x 19 cm

    CTB.1997.51

  • © Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Muñeca abandonada se inserta en la larga serie de pinturas de Emilio Sala que tiene por tema básico la inclusión de la figura humana en un entorno de jardín. Con este asunto, seguía una moda cultural que impulsó a grupos de pintores de la segunda mitad del siglo XIX a desarrollar escenas al aire libre en un entorno de naturaleza domesticada y hogareña. Se hicieron habituales las escenas de juegos, reuniones, paseos o descanso en pequeños jardines domésticos, así como la tipología de las clases medias y burguesas que podían disfrutar de estos ambientes. Estos temas se convirtieron en objetivo de interés preferente para artistas franceses del último cuarto del siglo XIX y de aquellos, procedentes del resto de Europa, que acudían a París buscando novedades temáticas y diferentes enfoques técnicos y visuales. Posiblemente Muñeca abandonada fue realizado entre 1887-1896, fechas en que Sala se instala en París, donde trabaja y desde donde viaja con frecuencia a España para presentar sus obras a las exposiciones nacionales. En París, Sala se casó y tuvo a su única hija, Marcela, que podría ser la niña que posa en la pintura. La peculiar tipología del jardín representado –pérgola emparrada, maceta con geranios– evidencia que se trata de un jardín valenciano, y se justificaría por los frecuentes viajes de Sala a Valencia. Viajes de los que se tiene constancia a través de la prensa local y de la correspondencia mantenida con algunos amigos valencianos, como el pintor Ignacio Pinazo.

Por otro lado, Sala insiste en esta obra en un aspecto constante de su producción: la mujer como tema central; en este caso una niña que ha abandonado en el suelo a su muñeca. Es un tema anecdótico, relacionable con otros temas de niñas como Escena de coqueteo prematuro y La íntima amiga. Este último, de nuevo, con la anécdota de la niña y su muñeca.

Sala destacó desde un principio por su preferencia hacia los temas de ambientes al aire libre con mujeres o niñas en jardines, propuestos por los pintores rechazados e independientes de París. El asunto es una encantadora escena de jardín valenciano. Una figura de niña ensimismada, con un ramo de flores, se presenta sentada en los escalones que conducen a una pérgola con un ramo de flores en el regazo y la muñeca que da título al cuadro a sus pies. La niña está enmarcada por el enorme emparrado de la pérgola que ocupa la mitad superior del lienzo. En primer plano una maceta de geranios realiza el contrapunto a la figura de muñeca y pone énfasis en el estudio de jardín al aire libre del tema. En esta pintura, Sala utiliza una gama cromática reducida, basada en diferentes matices de verde intenso. La pincelada es de factura amplia y rápida. Toma como contrapunto cromático el vestido blanco de la niña que centra la composición, al fondo de la cual se desarrolla el espeso túnel de la pérgola, el énfasis puesto en el tratamiento del emparrado desvanece el interés por las cuestiones temáticas concretas. Cada uno de los temas: la niña, las flores, la muñeca, la maceta, los elementos arquitectónicos de la pérgola, el espacio oscuro del fondo, sirven como soportes receptores de la luz ambiental, y el contraste respecto a las zonas en penumbra y las iluminadas. Sobre estos aspectos el crítico Balsa de la Vega afirmaba que «la originalidad es en Sala una obsesión; no una obsesión adquirida por el empeño de destacarse sino porque le seduce el contraste de los colores y los efectos de luz».

Carmen Gracia