Joven con mantón
Ramón José Izquierdo y Garrido

Joven con mantón

c. 1925-1931
  • Gouache sobre papel

    42 x 25 cm

    CTB.1997.98

  • © Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

El carácter ilustrativo que tiene esta obra nos hace pensar que se trata de un boceto preparatorio, pero muy definido, para un cartel de fiestas o similar, como se desprende de su contenido iconográfico. En efecto, los farolillos colgantes, propios de las verbenas y fiestas populares, la presencia de la figura femenina ricamente ataviada como protagonista emblemática e indiscutible de la fiesta y, en este caso, los exuberantes racimos de uvas, motivos iconográficos alusivos a un acontecimiento, producto o localidad concretos, expresan ese carácter de obra destinada a ser utilizada como mensaje gráfico. El resto de los elementos propios de la representación de la solitaria figura femenina, como son la peineta, el tipo de peinado, el maquillaje, especialmente en lo concerniente a la pintura de los labios, o el collar de coral, de doble vuelta, que ciñe su cuello, pero también incluso el aspecto material de los farolillos colgantes, nos permiten fechar la obra entre la segunda mitad de los años veinte y los primeros años treinta, fechas que coinciden con la cronología de este artista, por otra parte tan poco conocido. En el ámbito del cartelismo, se pueden documentar collares de gruesas cuentas, farolillos de este tipo y peinetas caladas como la que luce esta mujer en carteles entre 1920 y 1930. Otros adornos, como los pendientes, la pintura de los labios o el peinado –estos dos últimos dentro de la estética de los años veinte, sobre todo en las representaciones de figuras femeninas relacionadas con la escena–, son de más imprecisa datación. En cambio el mantón –¿de Manila?– con el que el artista ha vestido a la figura puede crear cierta dificultad a la hora de aceptar la datación que hemos planteado, salvo que pensemos que se trata de una licencia representativa con la que se busca sobre todo un fuerte contraste de diseño y colorido, pues parece corresponderse con uno de fecha anterior.

Todos estos elementos iconográficos, pero también el diseño y la postura de la figura en el espacio, la utilización y el contraste entre las tintas planas del fondo y el realismo de ciertos pormenores sobre todo en los adornos –peineta, collar o pendientes– sitúan la obra claramente en el ámbito del cartelismo. La presencia tan destacada y detallada de los abundantes y prietos racimos de uvas, descritos con un realismo próximo al bodegón, con sus hojas y ramas, con los que se enmarca la composición, nos lleva a pensar que se trata quizá del boceto para un cartel festivo o representativo de una industria ad hoc para las ciudades de Málaga o Almería. Es éste, el de los racimos de uvas, un motivo iconográfico persistente en el tiempo y con una presencia significativa en la imagen cartelística de estas dos ciudades españolas, protagonista también en esta obra de Ramón José Izquierdo y Garrido que, no olvidemos, tiene orígenes andaluces.

Eduardo Alaminos López