Feria de ganado en Salamanca
Francisco Iturrino

Feria de ganado en Salamanca

c. 1898
  • Óleo sobre lienzo

    95 x 120 cm

    CTB.2009.6

  • © Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Aunque Francisco Iturrino nació en Santander, en 1872 su familia se estableció en Bilbao donde, con quince años, recibió clases de dibujo en una academia y también de su tío materno, el músico, poeta y pintor Elviro González. En 1883 se instaló en Lieja (Bélgica) para estudiar ingeniería, carrera que pronto abandonará para dedicarse a la pintura. Se trasladó a Bruselas siete años después y allí estudió pintura en la Académie Saint-Josse-ten-Noode. Es en este mismo lugar donde conoció a Marie Joséphine Delwit Schwartz, belga de origen flamenco, con la que no contraerá matrimonio hasta 1906 en Córdoba y de cuya unión nacerían seis hijos.

A partir de 1895 Iturrino comenzó la vida nómada que caracterizaría toda su existencia. Durante algún tiempo se instaló en París y asistió a clases en el taller de Gustave Moreau (1826-1898), donde conoció a Henri Matisse (1869-1954). En 1897 regresó de nuevo a Bélgica y un año después comenzó en Ledesma la primera de una serie de estancias en la provincia de Salamanca, donde en 1904 entablaría amistad con Miguel de Unamuno. En 1899 se trasladó definitivamente a París, y entre 1901 y 1911 participó en numerosas exposiciones celebradas en la capital francesa: Salon des Artistes Indépendants (1901), Societé Nationale des Beaux-Arts (1901), Galerie Ambroise Vollard (junto a Pablo Picasso en 1901, 1902, 1904, 1907 y 1911), Salon National des Beaux-Arts (1902), Societé Moderne des Beaux-Arts (1902), Galerie Berthe Weill (junto a Manuel Losada, Isidro Nonell, Ignacio Zuloaga y Pablo Picasso), y Salon d’Automne (1903, 1904, 1905, 1906 y, especialmente, 1911, con una sala dedicada a él). Durante este período fue también invitado a participar en diferentes ediciones de las Exposiciones de Arte Moderno de Bilbao (1902, 1903, 1905 y 1910), así como en el Salon de la Libre Estéthique de Bruselas (1902, 1904 y 1914). Entre 1904 y 1910 pasó largas temporadas en Córdoba y Sevilla, donde su lenguaje formal y colorista evolucionó desde la influencia de los grandes maestros del impresionismo y postimpresionismo, como Édouard Manet, Paul Cézanne, Paul Gauguin o Vincent van Gogh, hacia su personal representación de la vida de Andalucía, bañada en los colores y la luz del sur. A finales de 1910 se encontró con Henri Matisse en Sevilla para emprender juntos, a comienzos de 1912, un viaje a Marruecos. Desde 1912 se sucedieron las exposiciones de su obra por parte de la Asociación de Artistas Vascos, tanto en Bilbao (1912 y 1915) como en Madrid (1916) o en Barcelona, en las Galerías Laietanas (1916, 1917 y 1918). Recibió el reconocimiento de importantes historiadores y críticos internacionales de su tiempo, como Élie Faure –en un artículo publicado en L’Art Décoratif el 20 de agosto de 1912– o Gustave Coquiot –que le dedica un capítulo de su libro Cubistes, Futuristes, Passéistes (1914)–.

En 1913 su esposa ingresó en el Hospital psiquiátrico Santa Águeda de Mondragón y el artista se retiró a la finca de La Concepción en Málaga, propiedad de la familia Echevarría-Echavarrieta, que frecuentó hasta 1919 y donde pintó numerosos cuadros del jardín tropical. En 1919 presentó sus paisajes de estas estancias de retiro temporal en Madrid –ciudad en la que residía desde 1918, participando en las tertulias del bilbaíno José María Soltura en El Gato Negro y de Ramón Gómez de la Serna en el Café del Pombo– en una exposición individual celebrada en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. En 1920 comenzaron a manifestarse los primeros síntomas de gangrena en una de sus piernas y fue operado en su domicilio de Madrid. Su enfermedad le llevó a una situación económica precaria, pero recibió ayuda económica de distintos amigos de Bilbao, como Eustasio Claudio Artiach, Eugenio Leal y el escritor Francisco Ulacia, entre otros, así como de José Cabrero, pintor santanderino, con el que le unía desde su juventud una estrecha amistad. Por mediación de Élie Faure, fue intervenido dos veces en el Hospital de la Charité de París –donde le visitarían André Derain, Henri Matisse y Pablo Ruiz Picasso–, aunque sufrió la amputación de una de sus piernas. En marzo de 1922, Faure organizó una exposición a beneficio de Iturrino en la Galerie Rosenberg de París, en la que se presentaron veinte lienzos suyos pertenecientes a la colección de Ambroise Vollard junto a otras obras donadas por sus amigos pintores, lo que le permitió retirarse a Cagnes-sur-Mer, en el sur de Francia. Allí le atienden y le ayudan sus amigos pintores, entre otros Matisse, hasta su fallecimiento el 21 de junio de 1924.

La obra Feria de ganado en Salamanca se inscribe en los primeros años que Iturrino pasó en París. Tras su regreso a Bruselas en 1897, el artista viajó, en 1898, probablemente por indicación del crítico francés Gustave Geffroy (que había sido retratado por Cézanne en 1895), a España y pasó una temporada en Ledesma (Salamanca). Durante estas visitas retrató la vida campesina de los pueblos de Castilla, como nos relata Juan de la Encina: «Vive en una sociedad semipastoril, semilabradora. La casa que habita está en lugar estratégico: por allí pasan viandantes, gitanos, santeros, mendigos, titiriteros, saludadores; pasan rebaños, caballistas, labriegos de los pueblos circunvecinos y, además, se abre al campo y a la sierra azulenca. ¡Un paraíso de pintor!...». A lo largo de toda su trayectoria artística, Francisco Iturrino compuso versiones o variaciones de los diferentes temas recurrentes en su obra. De ese período se conserva un amplio grupo de dibujos y pinturas en los que describe los campesinos en sus labores, los mercados o las costumbres en los pueblos.

Petra Joos