Canal de Venecia
Antonio María Reyna Manescau

Canal de Venecia

s.f.
  • Óleo sobre lienzo

    34,1 x 74,7 cm

    CTB.1997.25

  • © Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

La topografía elegida en este caso basa el acierto de una visión amplia en el recurso de presentar el canal prácticamente en el mismo eje de penetración del cuadro, o sea, en la línea de fuga central, tímidamente sugerida por el difuminado reflejo en el agua de los blancos campanarios del fondo y de la aneja proyección acuática en azul de la sombra adyacente. Con tal enfoque la presentación frontal del puente doble refuerza su tipismo. Si la riva izquierda, paralela al imaginario eje de penetración, respeta y refuerza esta visión tan directa, la derecha se abre en amplia curva hacia el lateral, integrado por una vivienda palaciega y el frondoso árbol del jardín tras la tapia; zona en la que se cobijan las dos barcas amarradas de mayor tamaño. Pero el pintoresquismo de este tipo de vistas se apoya, sobre todo, en la vivacidad de los pequeños detalles secundarios, como la bottega de rayado toldo, las menudas figurillas entre las palomas, el brocal del pozo, los tiestos u objetos similares. Reyna Manescau repite este mismo cuadrito en abundantes ocasiones –a veces con la denominación de Canal veneciano– con ligerísimas variantes, la más llamativa de las cuales es el «fastigio» o remate triangular, tanto frontal como lateral, de la casa de la izquierda aneja a la de arcos. Precisamente en la versión denominada Un día en Venecia es donde aparece en el pintor una técnica menos académica y más próxima a calidades impresionistas, tanto en la factura como en el color.

Esteban Casado