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  • Julio Romero de Torres

    La Feria de Córdoba

    Fecha:
    1899-1900
    Tecnica:
    Óleo sobre tabla
    Medidas:
    72 x 48 cm
    Número de inventario:
    CTB.1997.50
    Créditos:
    Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo gratuito al Museo Carmen Thyssen Málaga
    La Feria de Córdoba
  • Julio Romero de Torres

    Monja

    Fecha:
    1911
    Tecnica:
    Óleo sobre lienzo
    Medidas:
    50 x 35 cm
    Número de inventario:
    CTB.2001.2
    Créditos:
    Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo gratuito al Museo Carmen Thyssen Málaga
    Monja
  • Julio Romero de Torres

    Boceto del Poema de Córdoba

    Fecha:
    1913
    Tecnica:
    Óleo sobre lienzo
    Medidas:
    32 x 84 cm
    Número de inventario:
    CTB.1995.69
    Créditos:
    Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo gratuito al Museo Carmen Thyssen Málaga
    Boceto del Poema de Córdoba
  • Julio Romero de Torres

    La Buenaventura

    Fecha:
    1922
    Tecnica:
    Óleo sobre lienzo
    Medidas:
    106 x 163 cm
    Número de inventario:
    CTB.1994.25
    Créditos:
    Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo gratuito al Museo Carmen Thyssen Málaga
    La Buenaventura
Autor:
Julio Romero de Torres
Lugar y fecha de nacimiento y defunción:
Córdoba, 1874 - Córdoba, 1934

Hijo de Rafael Romero Barros, pintor y conservador del Museo de Pinturas de Córdoba, la vida de Julio Romero de Torres estará marcada por el ambiente familiar desarrollado entre el estudio paterno, las aulas de la Escuela de Bellas Artes y el Conservatorio de Música, y las salas del museo, en el mismo recinto donde estaba la residencia familiar.

A los diez años comienza sus estudios de música y pintura, y con sólo catorce y quince recibe premios en los certámenes convocados por la Escuela Provincial y el Ateneo. Continúa estudiando pintura con una fuerte influencia del magisterio paterno, y se integra cada vez más en el ambiente cultural de Córdoba, y progresivamente en el de Madrid, aunque su vida continúa ligada a dos ejes fundamentales: su familia y la pintura.

En 1895 alcanza el primer éxito artístico con Mira que bonita era, que supone también su primer triunfo en Madrid. Pero será 1899 uno de los años más importantes de su vida; en él contrae matrimonio con Francisca Pellicer y obtiene plaza de auxiliar en la Escuela Provincial de Bellas Artes, en la que posteriormente es confirmado como profesor de Colorido, Dibujo y Copia de Antiguo y Modelo Vivo, carrera docente que años después continuaría en Madrid como profesor de Dibujo Antiguo y Ropaje de la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado.

Se vincula en los años del cambio de siglo a la Academia, el Ateneo y la Sociedad Económica de Amigos del País de Córdoba, asistiendo a tertulias literarias y artísticas.

En 1903 realiza un decisivo viaje a Marruecos del que han quedado interesantes apuntes de paisajes urbanos y tipos populares. Al año siguiente realiza un nuevo viaje, esta vez a París, Londres y los Países Bajos; visitando Italia en 1908. A partir de entonces se detectan importantes cambios en su pintura, consolidándose su participación en las Exposiciones Nacionales, obteniendo grandes éxitos en las de 1895, 1904, 1908 o 1915, pero también el rechazo de algunas de sus obras por inmorales, como en la de 1906, postergación que se repite en 1910.

Instalado en Madrid, la primera década del siglo será decisiva para su pintura, que se enriquece conceptualmente con las relaciones mantenidas con la intelectualidad madrileña más señera a través de las tertulias del Café Nuevo Levante, liderada por Valle-Inclán, y del ¬Café Pombo, presidida por Gómez de la Serna, a las que asistían los más prestigiosos literatos y artistas que residían en la capital. Empieza entonces una época de homenajes, condecoraciones y nombramientos que compagina con una interesante actividad artística, participando en distintas exposiciones en Barcelona, Bilbao y Londres, en las que obtiene un rotundo éxito que se verá culminado, en 1922, con la decisiva exposición en la Galería Witcomb de Buenos Aires, ciudad en la que reside varios meses.

En los siguientes años comparte sus estancias y trabajos en Madrid y Córdoba, donde lo visita Alfonso XIII. Participa, además, en diferentes proyectos cinematográficos.

A fines de 1929, tras el éxito conseguido en la Exposición Iberoamericana de Sevilla, se agrava su estado de salud y regresa a Córdoba, donde muere unos meses después.

Dos períodos fundamentales deben tenerse en cuenta en su pintura. El primero, entre sus años de formación y fines de la primera década del siglo xx, en el que evoluciona desde la tradición romántica aprendida de su padre y la influencia de la pintura social de su hermano Rafael, hasta el intenso luminismo de su obra en torno a 1900. En 1908 comienza lo que se ha sonsiderado su madurez artística, desarrollando un nuevo concepto pictórico próximo al Simbolismo, y de acusada personalidad plástica.

Paralelamente a la realización de grandes composiciones y retratos, Julio Romero de Torres desarrollará su actividad artística en la ilustración de revistas y libros. Importante es también su actividad como cartelista constatada desde 1897. Una intensa dedicación al «dibujo» se mantiene constante, asimismo, desde los primeros años de aprendizaje en Córdoba.

Fuensanta García de la Torre