
Artículo publicado en la Revista ICOM Digital 5 ‘Museos y redes sociales’. Marzo 2012
El museo participativo se define como un espacio donde los visitantes contribuyen a la institución con ideas y aportaciones, y donde se fomenta el diálogo y la socialización. Se les brinda la oportunidad de crear y conectar con personas que comparten los mismos intereses. El museo como gran recurso pedagógico, y al mismo tiempo como un agente más de la comunidad educativa, está en la obligación de entablar un diálogo permanente con la sociedad. En ese sentido, el nuevo escenario abre un universo infinito de posibilidades para experimentar con nuevas herramientas, tanto a través de actividades presenciales como virtuales, y es en la combinación de ambas, donde se establece una relación de confianza duradera en el tiempo con los diferentes públicos.
Una gran parte del público no visita habitualmente los museos por un sentimiento de insatisfacción hacia la institución, al no ser relevante para ellos ni para su comunidad, y al no tenerlos en cuenta en la toma de decisiones. Para solventar esta situación, el museo debe poder responder a las aportaciones, ideas e historias de los visitantes e invitarles a participar de forma activa y creativa. Además, pueden ayudar al público a entender su propio punto de vista en el contexto de las diversas perspectivas. Al invitarles a participar, contribuyen a potenciar el interés de aquellas personas que aspiran a algo más que a mirar o a admirar una obra de arte. Otra idea generalizada es que los museos no cambian nunca: “ya lo he visitado una vez y no tengo ninguna razón para volver”. Mediante el desarrollo de plataformas en las que los usuarios puedan compartir ideas, los centros ofrecen nuevas experiencias sin que ello suponga un gran esfuerzo económico. Cuando el público puede participar de forma activa, la institución cultural se convierte en algo relevante para su vida social y la de su comunidad. Sigue leyendo →